El pasado fin de semana, El País Semanal publicó un reportaje
http://www.elpais.com/articulo/portada/Retrato/poder/elpepusoceps/20101031elpepspor_9/Tes
en el que aparecían los miembros que componen la cúpula directiva de diez de las grandes corporaciones empresariales españolas líderes en su sector.

He de reconocer que me produjo una desagradable sensación, pues la participación femenina en este primer nivel ejecutivo es prácticamente simbólica.De los 89 directivos que aparecen en este reportaje, sólo 7 son mujeres. De las 10 corporaciones empresariales que se describen 4 de ellas no tienen ni una mujer en su primer equipo directivo, y estas son nada más y nada menos que Telefónica, ACS, La Caixa y MAPFRE.

¡Curioso que esto ocurra en un país donde el Parlamento ha aprobado una ley de igualdad en la que se fija el horizonte de la paridad como una meta deseable! Pero sobre todo, en un momento histórico donde diferentes estudios como el de “Women Matter” demuestran que las empresas donde las mujeres adquieren un papel importante, tanto en cargos directivos como en Consejos de Administración, resultan ser las compañías con mejores resultados, tal y como publicamos en el primer post de nuestro blog: http://bit.ly/9Ia1vn

A lo largo de estos últimos años hemos tenido la sensación de que la mujer estaba superando, rápidamente, el ostracismo profesional que históricamente habíamos sufrido. El número de mujeres que se han licenciado en las universidades españolas últimamente, no sólo ha conseguido la paridad sino que en muchas especialidades incluso la ha superado con creces. En el ámbito profesional la tendencia también ha sido muy clara, pues las mujeres hemos conquistado puestos de trabajo que históricamente habían estado vetados para nosotras y nos hemos incorporado en masa a sectores tan complejos como la sanidad y la justicia. También el sector financiero ha incorporado un buen porcentaje de mujeres en sus oficinas bancarias o incluso en los puestos directivos de primer nivel de sus redes de oficinas.

el sector financiero ha incorporado un buen porcentaje de mujeres en sus oficinas bancarias o incluso en los puestos directivos de primer nivel de sus redes de oficinas. Clic para tuitear

Todo esto es muy cierto, pero no debe llevarnos a conclusiones equivocadas. Una cosa es que las mujeres hayamos abierto nuestra participación en el mundo del trabajo profesional, y otra muy diferente, es que participemos y adquiramos puestos de relevancia (en términos de poder) en los entornos de la economía real.  El mencionado reportaje de El País ¡nos sitúa con dolor en la realidad! Las profesionales españolas ¡continuamos estando marginadas del poder en las organizaciones empresariales!

El poder continúa siendo masculino, bien porque los hombres no desean compartirlo o porque las mujeres nos auto-marginamos de él: porque no nos sentimos atraídas por sus atributos o porque no estamos dispuestas a masculinizar nuestros valores para poder acceder a este poder. Éstas son algunas de las preguntas que están sobre la mesa. La verdad es compleja y seguramente debe tener justificaciones en distintos ámbitos.

Desde mi punto de vista, sólo cuando podemos dirigir en femenino nos interesa mantenernos en el poder, y esto ocurre pocas veces en las grandes corporaciones españolas. Por el contrario, cada vez más, las mujeres estamos emprendiendo y creando proyectos propios en los que podemos dirigir e implicarnos con nuestros propios valores.

No hay duda alguna que desde el punto de vista de los intereses objetivos de lo que podríamos llamar “el sistema”, la incorporación masiva de la mujer al trabajo profesional  le ha supuesto grandes ventajas y le ha permitido consolidar lo que ahora llamamos el estado del bienestar. Las unidades familiares con mayor capacidad de consumo, por la integración de los salarios del hombre y de la mujer, han terminado generando un nuevo modelo de sociedad. La demanda agregada se ha multiplicado considerablemente en relación a periodos anteriores, en los que la mujer permanecía sólo en el ámbito doméstico. Los poderes económicos, claramente de composición masculina, han apoyado decididamente esta incorporación de las mujeres en el mundo laboral porque así les ha interesado y porque no ha supuesto pérdida alguna de poder real para ellos, sino todo lo contrario, les ha supuesto la consolidación de “su sistema”.

Las cúpulas corporativas empresariales , compuestas casi exclusivamente por hombres, no se han sentido aludidas por  el hecho de que  sus bases se hayan feminizado. Ellos, los primeros espadas de la dirección empresarial, se consideran más capacitados que las mujeres para  ejercer el poder. ¡Ésta es una importante conclusión que debemos retener!

Es cierto, sin embargo, que la mayoría de mujeres capacitadas para ejercer el poder de la alta dirección se sienten menos atraídas por él que sus colegas masculinos. Éste es un tema de valores, de prioridades; es una cuestión de equilibrio entre el mundo laboral y personal. La incorporación de las mujeres en las cúpulas directivas requiere, sin duda alguna, un cierto compromiso para modificar los  valores del comportamiento directivo. Se trataría de hallar mejores equilibrios y niveles de comportamiento más globales y maduros. Los hombres deberían ser los más interesados en potenciar estos cambios porque serán también sus principales beneficiarios.

¡Y un último apunte! Los equipos directivos deben tener una óptima composición para poder liderar la complejidad. No me cabe duda alguna de que los equipos mixtos de alta dirección están en condiciones muy superiores para poder captar y gestionar estas complejidades que los equipos  directivos formados exclusivamente por hombres.

¿Tardaremos mucho en ver un retrato del poder más equilibrado? Un gran reto, ¡sin duda alguna!

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Presidenta y fundadora de Íncipy, consultoría de transformación digital e Inesdi Digital Business School. Consejera y fundadora de Indigital Advantage headhunter de perfiles digitales, Increnta e Incúbame (Ingroup).
He fundado o relanzado más de diez compañías, todas ellas enmarcadas en Internet y la Economía Digital como womenalia, voltimers, telemaki… He sido Vicepresidenta de Adigital (actualmente en su junta directiva), CEO de la División de ecommerce del Grupo Planeta, presidenta del grupo muchoviaje.com así como Directora de marketing e innovación en Deutsche Bank.
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30 comentarios en “Retrato del poder empresarial. ¿Dónde están las directivas?

  1. Qué pobre presencia de la mujer en los Consejos de Administración de las grandes empresas españolas. Lo que hacen Telefónica, ACS, La Caixa y MAPFRE parece francamente difícil: ¡ni una! Cualquier profesional moderno se sentiría ‘raro’ en una mesa de dirección donde no hay ninguna mujer.

    En todos estos años que estas empresas llevan de retraso respecto a la incorporación de las habilidades directivas femeninas a sus Consejos, no serán pocos los enfoques de la organización, del negocio, de los mercados, etc., y por tanto las oportunidades, que han dejado escapar.

    La primera conclusión es que los directivos no representan ni las sociedades en las que operan sus compañías ni los clientes a los que se dirigen. Aunque no es la única conclusión.

  2. La incorporación de la mujer a puestos directivos considero que es ya un hecho. Cabe reseñar que nos sorprenda lo contrario. Se ha avanzado mucho en ese campo y creo que en breve serán lo casos anecdoticos. Llevo más de veinte años desarrollando tareas directivas en varias empresas y mejores profesionales son en una amplia mayoría ellas. Un saludo

  3. Cuando comencé a dirigir Estancia Piedra hace una docena de años, la presencia de las mujeres en el mundo del vino era realmente pequeña y, además, la mayoría tenían sus cargos por ser propietarias de las empresas o pertenecer a familias que lo eran.
    Las cosas han cambiado mucho desde entonces y muchas mujeres son Directoras Técnicas de Viñedos,Enólogas, Directoras Comerciales y, en menor grado, Directoras Generales.
    Sin embargo aún queda mucho camino por recorrer. Como ejemplo, pertenezco al Consejo Regulador de la D.O. Toro y soy la primera mujer en formar parte de él en su historia , y la única entre doce vocales representantes de bodegas y viticultores.

    • Inma, comparto tu experencia… En más de 20 años de directiva siempre he estado sola en los consejos de administración o en los comités ejecutivos… pero debemos continuar apoyando nuestro papel en las grandes compañías ¿no es así?. muchas gracias por tus comentarios. Un abrazo.

    • Josep, me gusta tu comentario y nos honra… pero esas actitudes son las que al final darán la razón a los que defienden que este tema solo de resuelve con la exigencia de cuotas, aunque yo ,todavía, no estoy de acuerdo con ello. Muchas gracias. Un saludo.

  4. Para mi el problema no es hombre o mujer, sino que las cúpulas directivas no dejan entrar a nadie que no sea de su círculo. Entrarán mujeres cuando las nuevas generaciones de su círculo las tengan. Ejemplo Santander.

    • Jordi, estoy de acuerdo que las cúpulas restringen el acceso a su poder pero no me podrás negar que en el caso de las mujeres hay una doble restricción. Gracias por tu comentario tan interesante. Un saludo.

  5. Se que no es lo mismo, pero al menos la fotografa era una mujer. Así que, aunque sea por un momento, todos estos grandes directivos, han estado dirigidos por una mujer. Un saludo a todas las mujeres consejeras de parte de la fotógrafa!

    • Un saludo Sofia de parte de mujeresconsejeras.com! Y muchas gracias por tu comentario.
      Buena apreciación: por lo menos tuvistes el poder para recoger su imagen:) Y que conste por escrito que las fotos son muy muy buenas.
      Felicidades Sofia por tu profesionalidad y una abrazo muy fuerte.
      Espero seguir en contacto!

  6. Yo estoy aqui!!!! Estamos y somos algunas, en pequeña empresa muchas, pero como falta tanto tanto para que la realidad de ocupar puestos directivos «grandes» por lo menos apoyando y uniendo a las «pequeñas» podemos seguir empeñadas en intentarlo..juntas. Gracias por tu blog, ayuda! Que cunda el ejemplo

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