Mi buena amiga Carina Szpilka (ex-CEO de Ing Direct) me dijo el otro día: "ahora que estoy colaborando con algunos emprendedores, me doy cuenta de que es mucho más duro ser emprendedor que ser alto ejecutivo en una gran multinacional"

Escuchando recientemente a Sallie Krawcheck, que fue una alta ejecutiva del Bank of America and Citigroup, y que compró hace un año, para dedicarse a ella, la startup 85broads.com (la competencia de www.womenalia.com) dijo: "ser emprendedor es mucho más duro que dirigir un banco internacional"

Startup Stock Photos

Estoy muy de acuerdo con Adam Arbolino, en su post de Techcrunch, en el que defiende que: "hay que trabajar al menos una vez en la vida en una startup". Nos puede ofrecer experiencias increíbles para nuestra carrera y también algunas lecciones de vida muy valiosas.

Dejar un trabajo seguro en una gran empresa para ir a trabajar en una startup es solo asignatura para grandes valientes, pero desde luego, recomiendo hacerlo aunque sea una sola vez en la vida…pero esa vez ¡puede ser adictiva...! Como todo, tienes sus pros y sus contras.

Cualquier cosa que hagas, es importante

Trabajar en una startup te puede hacer más eficiente de lo que has sido nunca y ampliará tu responsabilidad y conocimiento en aprender cómo un negocio puede despegar y todos los problemas que tiene antes, durante y después del despegue.

La primera gran diferencia de trabajar en una startup es que cualquier cosa que hagas, se nota y será importante. En una gran compañía, tienes muchos medios, eres un pequeño engranaje de una gran maquinaria y además, cuentas con una red de seguridad. En una startup todo lo que hagas contribuirá al éxito o al fracaso de la misma.

Es liberador pero duro

Cuidado, nos nos engañemos, dejar una gran organización para trabajar en una startup es liberador pero, a la vez muy duro. Seguramente tendrás un menor salario y una menor seguridad económica, que se intentará compensar con poder tener parte de acciones en la compañía, pero es un negocio de riesgo: lo puedes ganar o lo puedes perder.

Por un lado, tienes la libertad total de crear y elegir un camino sin dar explicaciones a nadie o compartir las decisiones con un equipo reducido tan implicado como tú. Pero esa libertad tiene mucho riesgo: tú serás responsable de tus acciones, salgan bien o mal. No podrás echar la culpa de tus éxitos o fracasos a otros. Estás (casi) solo antes el peligro.

Intervenir en la creación de la cultura empresarial

En una gran empresa, existe una cultura y una filosofía del trabajo y tendrás que adaptarte a ella. En una startup puedes contribuir directamente a la creación de la cultura empresarial y ayudar a dar forma a una nueva filosofía de trabajo. Podrás moldearla a tu forma de ser y de trabajar. En una gran empresa no; si no te adaptas a su política, tendrás que irte.

Trabajar en una startup te puede hacer más eficiente de lo que has sido nunca y ampliará tu responsabilidad y conocimiento en aprender cómo un negocio puede despegar y todos los problemas que tiene antes, durante y después del despegue. Clic para tuitear

No puedes perder un minuto

Tienes que ser absolutamente eficaz. Desde el minuto uno, todo te empuja a enfocarte y centrarte en lo que es absolutamente crítico, y a abordar proyectos de forma lo más creativa posible y a crear valor. No puedes perder ni un minuto porque no hay nadie en la organización que cubra tu puesto. Todo el mundo es necesario y su trabajo queda bien a la vista tanto en la cuenta de resultados, como en el tráfico de la web, el desarrollo del producto o servicio, o en el área en la que estés trabajando...

En una gran empresa las personas menos eficaces pueden pasar mucho más desapercibidas.

Meses o años hasta encontrar el modelo de negocio

En una startup, hacen falta meses e incluso años hasta encontrar el modelo de negocio por el que los posibles clientes estén dispuestos a pagar.

Hace falta tener muchísima creativad y flexibilidad. Creatividad para probar posibles ideas sobre el problema que tratamos de solucionar. Y flexibilidad porque la mayor parte de las veces, las soluciones al problema no funcionan a la primera porque los clientes, a veces, no están dispuestos a pagar por ello...

Es un contínuo: prueba, error. Y continuar y resistir y continuar y resistir...

Y todo ello, sin casi medios. Se necesitan personas muy resistentes al desaliento, al miedo y al fracaso, porque os aseguro que se dan muchos fracasos antes de encontrar el camino correcto.

No hay casi medios

Esa es la principal diferencia con una gran organización: no hay medios. Y hay que ser persistentes y creativos para avanzar y avanzar con medios limitados.

La mayor parte de la gente que ha trabajado en grandes organizaciones no resiste esta lucha. No se acostumbran a trabajar casi sin grandes recursos y acaban abandonando la startup por ese miedo al "posible fracaso".

Necesidad de sobrevivir

Aunque tienes que enfocarte en lo absolutamente crítico para el negocio, lo tienes que combinar con el día a día de la startup y con la necesidad de sobrevivir e ir ingresando para pagar las nóminas. Eso muchas veces no te permite enfocarte al 100% en dar con el modelo de negocio rentable , por lo menos hasta que se encuentre la financiación adecuada que te permita enfocarte absolutamente en ello.

Me recuerda mucho la situación a la imagen del chinito que hace malabarismo con varios platitos a la vez y los tiene que mantener todos dando vueltas sin que se le caiga ninguno. Ser responsable en una startup es también, de alguna forma, hacer malabarismos.

Pero por otro lado no hay nada más gratificante que sentirse emocionado, ilusionado de ir a la oficina por las mañanas para enfrentarte al próximo desafío. Y trabajar con un equipo que es tan apasionado y entusiasta como tú. Esto provoca la inspiración en todos los niveles, y conseguir así llegar a ideas verdaderamente innovadoras.

Ser parte de un equipo emprendedor es también una forma maravillosa de aprender a innovar. Los emprendedores son grandes luchadores de los que aprender cómo identificar un problema y saber encontrar nuevas formas eficientes para resolverlo.

Si piensas iniciar tu propio negocio...

Trabajar  en una startup es el mejor Master para entender lo que significa montar tu propia empresa. Aprenderás todos los sacrificios personales y financieros que se tienen que hacer para sacarla adelante. Nada te cogerá por sorpresa.

Trabajar en una startup es el lugar ideal para educarte en cómo establecer metas, ejecutar estrategias, ofrecer tu producto al mercado y vender, vender y vender.

Y cuando llegan los resultados...

Lo mejor de todo es que, si tienes la suficiente paciencia y constancia,  a menudo llegas a ver los resultados de primera mano y compartir la gloria y la recompensa ¡Y eso es impagable! Nunca he visto celebrar en una gran empresa los éxitos como lo hacen en una pequeña startup.

El día que se consigue el éxito, es fiesta mayor, te sientes protagonista y coautor del mismo como jamás te ocurrirá en una gran empresa.

Si te puedes permitir el riesgo o te gustaría montar tu propia empresa, lánzate. Si tienes antes la ocasión de trabajar un tiempo en una startup, y no te quedas enganchado en ella…, habrás realizado el mejor y más completo Master profesional que te ayudará a ser mejor profesional y a poner en marcha con mayores fortalezas tu propio proyecto empresarial.

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Elena Gomez Author
CEO de www.BebedeParis.com- Presidenta de Womenalia- Ex-Presidenta en Adigital 2007-2017(Asociación Española de la Economía Digital) – Accionista y consejera en 7 startups.: www.incipy.com, www.inesdi.com, www.cocunat.com. www.brainsins.com, www.gopopup.com –
Lo mío es emprender, comenzar e impulsar nuevos proyectos empresariales.
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2 comentarios en “Al menos una vez en la vida, ¡hay que trabajar en una startup!

  1. Fantasticos comentarios. Motivantes y frescos. Yo he participado en una especie de startup por mi cuenta en servicios informaticos pero la verdad, despues de casi diez años termine por dejarla. La verdad me desmotive, pero ahora estoy planeando retomar otro negocio para manejarlo como startup. Gracias por las ideas y la motivacion. Saludos y felicidaes.

  2. Cuánta razón tienes Elena, y hablo por experiencia propia, no como emprendedora pero sí habiendo trabajado en dos start ups y en multinacionales.
    De mi época de start ups (2 años-2 start ups) puedo decir que trabajé como una «bestia» y aún hoy bromeo diciendo que incluso me pagaban!! pues lo que aprendí allí en dos años no lo he aprendido en ningún máster ni en más de 20 años trabajando en multinacionales.
    Soy directora financiera y nunca he tenido que hacer tantos números y buscar y rebuscar financiación para poder llegar a fin de mes y poder pagar nóminas, y ese ejercicio lo hacía TODOS los meses durante 2 años!!
    Me quito el sombrero por los emprendedores, verdaderos héroes especialmente en época de crisis!!

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